Dec. 31, 2021

Hacia el 2022: otra vez, las bases llenas y el rancho ardiendo

Es muy habitual escuchar metáforas deportivas para describir una campaña política: la carrera de caballos o de vehículos, el ciclismo, el boxeo, el fútbol… Pero quizás—como sucediera hace cuatro años—, la comparación más apropiada sea con un juego de beisbol. Después de todo, esta es una disciplina donde los cálculos no siempre aciertan, y donde la mínima circunstancia puede voltear bruscamente todo el panorama.

Al acabar una temporada bajo la dirección de un manager inexperto, arrogante e incapaz, arrancamos el 2022 en una situación complicadísima: al borde de la eliminación, perdiendo por varias carreras en la última entrada, con un out y con una alineación de jugadores viejísimos, incluso retirados, y evidentemente fuera de forma. Las graderías lucen medio vacías: no sólo por las impertinentes restricciones “sanitarias”, sino por el enojo, confusión y angustia de la afición. La línea ofensiva ha estado patética en su desempeño; pero ahora, curiosamente, las bases están llenas… aunque casi nadie cree que estén los corredores óptimos.

En tercera base aparece José María Figueres (PLN). Después de un largo retiro en el extranjero, volvió de pronto golpeando la mesa y exigiendo ser declarado de una vez la estrella del equipo, sin competir por el puesto ni mucho menos entrenar, aunque en sus lejanas temporadas en el país sus números nunca anduvieron por encima de lo mediocre. Después de fallar en varios turnos al bate, se embasó al fin por error del oponente, y alcanzó la antesala gracias a su habilidad para los robos; pero a cambio le quedó tan sucio el uniforme, que no logra saberse si es verde o amarillo. A juzgar por los abucheos e insultos que le llegan de todas direcciones, es evidente que la afición lo detesta; pero él parece más bien empeñado en enojarla aún más con sus gestos y actitudes, en vez de buscar la anotación. Se jacta de estar en tercera, como si eso significara que va a anotar automáticamente en cualquier jugada… pero no parece darse cuenta de que sus descuidos lo tienen cerca de quedar out, y que, de todos modos, con esa carrera no gana el partido.

En segunda base aparece Lineth Saborío (PUSC). La realidad es que nadie sabe cómo llegó hasta allí, pues jugó poquísimo, tenía como veinte años en retiro y desde entonces no había aparecido ni para probarse un uniforme. Lo cierto es que alguien la puso en la caja de bateo cuando se ponchó Rolando Araya, y recibió base por bolas sin hacer ni siquiera un swing, para luego estacionarse en la intermedia después del pelotazo recibido por Welmer Ramos. En suma, no se conoce si es derecha, zurda o ambidextra, ni mucho menos si sabe para dónde correr… pero por alguna misteriosa razón parece estar en posición anotadora. Sin embargo, con ella tampoco se gana el juego.

Mencionamos al veteranísimo Rolando Araya (PCRJ), quien pudo haber sido el héroe del partido. Al primer lanzamiento su bate hizo contacto sólido con la pelota y la mandó lejos, muy por encima de la cerca… pero en última instancia el batazo se abrió de foul y quedó en nada. Después le lanzaron muy pegado al cuerpo, y lograron poncharlo sin mucha demora (por algo es el jugador activo con más ponches en su larga carrera). Al final, con la cabeza gacha y el bate al hombro, va dejando atrás el diamante.

El zurdísimo José María Villalta (FA) fue puesto como corredor emergente en primera base, gracias a la insistencia de sus amigos del CIEP. Era el suplente de Welmer Ramos (PAC), pero este último fue impactado por la pelota durante su turno en el plato, y quedó tan lastimado, que hubo que hacer de urgencia la sustitución. Por supuesto, el cambio fue muy discutido, pues la realidad es que las últimas temporadas de Villalta han sido para el olvido; pero algunos aún recuerdan un famoso batazo suyo del año 2014, que por un momento parecía llevarse la cerca, aunque en última instancia—frenado por la antipática “brisa bolivariana”—se quedó corto y terminó en un simple out. Colocado en primera sin haber pasado siquiera por la caja de bateo, no parece muy probable que anote, pues no es muy ágil en las bases y además tiene por delante corredores bastante flojos.

En el plato de bateo se encuentra Fabricio Alvarado (Nueva República), estrenando un uniforme hecho a la medida. Su swing del lado derecho sigue siendo potente, como lo atestigua el monumental batazo que empató el juego en la última campaña y lo llevó a extra innings. Sin embargo, ese partido terminó perdiéndose en las entradas suplementarias, gracias un error suyo en defensa y algunas dudosas decisiones de un umpire hoy retirado—cuya partida, curiosamente, sólo fue lamentada por el cuadro ganador de ese juego—. A pesar de un ambiente muy hostil en la prensa, y desmintiendo los pronósticos que anunciaban una rápida caída luego de aquel encuentro, ha seguido mostrando buenos números, y luce determinado a esperar un lanzamiento propicio, máxime que tiene al momento conteo favorable de dos bolas y ningún strike. Claramente es un bateador incómodo para sus oponentes, que ya no saben cómo lanzarle: no quieren que les pegue un jonrón, pero tampoco darle base por bolas y poner así en primera base la carrera del empate…

Pues la gran incógnita está en el círculo de espera, en el bate de Rodrigo Chaves (PSD). Es un bateador ambidextro, poco conocido en nuestro medio, merced a las muchas temporadas que jugó en el extranjero; pero se sabe que es bastante depurado en la parte técnica y muy agresivo en el swing. Ahora bien, aunque su historial incluye serios problemas de camerino y rápidos desencuentros con el manager, su carrera sigue a flote gracias a la reputación de su flamante coach de bateo, Pilar Cisneros. Por supuesto, promete limpiar las bases si llega a tener un turno al bate, pero aún es incierto si logrará llegar al plato antes de que termine la entrada, y si encontrará todavía las bases llenas en caso de conseguirlo.

El resto de la alineación es una mezcla abigarrada: mientras calientan en el bullpen un montón de relevistas zurdos de poco alcance (Jhon Vega, Martín Chinchilla, Oscar Campos, Roulan Jiménez, Carmen Quesada, Marisela Morales), también aguardan turno varios bateadores y corredores de talento (derechos de poder como Federico Malavassi y Natalia Díaz, ambidextros ágiles como Eli Feinzaig o Christian Rivera, zurdos colocadores como Greivin Moya o veteranísimos casi olvidados como Sergio Mena, Oscar López, Rodolfo Piza, Rodolfo Hernández o Walter Muñoz). Sin embargo, y salvo que ocurra un trastorno dramático en el desarrollo del juego, luce muy difícil que estos logren ubicarse siquiera en la caja de bateo, pues llegará primero el último out... o se anotará la carrera del triunfo.

Robert F. Beers