Jan. 19, 2018

Sucede lo impensable: Un cuadrangular político empata el juego

En diciembre publicamos un comentario comparando esta campaña política con un tenso juego de beisbol. Manteniendo esa comparación, y al aparecer en toda su plenitud los efectos de los acontecimientos políticos de las últimas dos semanas, puede decirse ahora que, con un solo swing, un jugador acaba de cambiar la historia del partido.

Hace varios meses, en los tiempos "pre-Cementazo", todo daba a entender que la disputa presidencial se centraría entre Antonio Álvarez Desanti (PLN), Rodolfo Piza (PUSC) y el oficialista Carlos Alvarado (PAC), con alguna presencia de Juan Diego Castro (PIN). Este guión, empero, no pasó de ser un borrador; y la película que nos ha tocado ver en cambio, tiene boquiabiertos a muchos, y amenaza con hacer perder su trabajo a no pocos analistas políticos.

En aquel entonces, sin embargo, lanzamos aquí en FACTORES+ una apreciación que algunos recibieron con frialdad y cierto desdén. Ante la hipótesis de que "el periodista y cantautor Fabricio Alvarado (...) logre acaparar a la totalidad de los electores del país que se declaran evangélicos, o que siendo católicos simpaticen con sus posiciones conservadoras", concluíamos que "extrapolando el dato del censo de 2011, obtendría alrededor de 600.000 votos, lo que le aseguraría como mínimo un campo en una eventual segunda ronda electoral". Sonaba disparatado en julio de 2017... pero en enero de 2018 está sucediendo ante nuestros ojos.

Aunque las encuestas políticas sigan siendo recibidas con una merecida incredulidad, no puede menospreciarse el hecho de que, aunque pifien el resultado final, todavía logran medir tendencias. En efecto, tanto los sondeos de CID-Gallup como los de OPOL, y aún los del CIEP, han ido registrando esas tendencias a través de los meses. En pleno "Cementazo", la desaparición de Otto Guevara, el declive inexorable de Álvarez Desanti, el desplome del oficialismo y el rápido ascenso de Juan Diego Castro; posteriormente, el prematuro agotamiento de su impulso. El mutuo anulamiento entre Rodolfo Piza y el Dr. Hernández; y allá, un poco escondido al inicio, el paulatino ascenso de Fabricio Alvarado, primero rebasando al PAC, y luego (ya en enero) acelerando bruscamente su ritmo de crecimiento.

Los datos de CID-Gallup y OPOL en la última semana son particularmente reveladores: Fabricio Alvarado duplicó su apoyo en una semana. Entre una medición de OPOL y la siguiente, el candidato de Restauración Nacional pasó de 8,3% a 18,4% de apoyo: 10 puntos en 7 días (las posibles causas de ese ascenso son tema para otro comentario).   A este ritmo de progresión, y considerando que estamos a 17 días de las elecciones, bien podría llegar a 40% antes del 4 de febrero.

Naturalmente, eso no lo ignoran sus competidores, especialmente el PUSC, a cuyo candidato acaba de desplazar del tercer puesto (ni ellos mismos creyeron lo publicado por Demoscopía). Tampoco lo ignora el PAC, que ve con horror que el electorado con el que debía contar para su acostumbrada "remontada" se pasa masivamente a las filas de su némesis y lo deja prácticamente fuera de opción. Y menos aún los medios de prensa, tan criticados por "preseleccionar" a los aspirantes elegibles (y para quienes ha resultado un mal negocio el ascenso de un candidato que no ha gastado un colón en pauta televisiva). Nos esperan, pues, unas entradas vibrantes ante esta nueva revelación (máxime que, con el partido empatado y salvo lo antes expuesto, los extra innings lucen probables).

Más sobre esto en próximos días...